viernes, 20 de agosto de 2010

Los Teatros de primera y segunda categoría

Primera parte de:

Teatro Principal

En el año 1780 y en terrenos cedidos por la Ciudad, los hermanos de San Juan de dios, construyeron un teatro frente al antiguo Corral de Comedias, en el lugar que ocupaba ante el “Cine Municipal”.

El teatro puede decirse que estaba perfectamente montado, con todos los detalles y adelantos de que se podía disponer en aquella época, como lo prueba el hecho de ser considerado a finales del siglo XVIII, como uno de los mejores de España y por ser el más importante de la Ciudad se le denominó “Teatro Principal”.

Aunque su escenario era más bien pequeño, disponía de un valioso telón de boca.

El edificio del Teatro, era amplio, en forma de herradura. Tenía cuatro plantas y su foro era de 628 localidades.

Al establecerse el gas de alumbrado en la ciudad fue uno de los primeros Establecimiento públicos que adoptaron este sistema de iluminación.

A través de su larga existencia, al Teatro Principal se le hicieron muy diversas reformas.


Coliseo de Ópera Italiana

A comienzos del año 1739, se realizaron por D. José Jordán las gestiones necesarias para la construcción en Cádiz de un teatro dedicado a la ópera italiana.

La Comunidad de San Juan de Dios, que atendía el Hospital de su mismo nombre o de la Misericordia, y que era dueño absoluto del Corral de Comedia, al estimar que sería competencia se opusieron. A pesar de todas las prohibiciones, la construcción se efectúo.

El Coliseo de Ópera italiana, fue construido de madera en un lugar cuyo emplazamiento ser ignora.

Tenía cuatro filas de quince palcos y su instalación debía de ser lujosa en consonancia con las representaciones.

Según se relata en las actas capitulares de 1768, “este Coliseo de ópera es obra nueva, que costeó su empresario José Daubricio con limosna de algunos aficionados y empréstitos de otros.

La representación de ópera italiana debieron dar comienzo en este Coliseo en septiembre de 1739, además de representaciones de ópera italiana y conciertos musicales, también se dieron en este coliseo numerosos bailes.

Pese a que sus ingresos parecían saneados, el coliseo de Ópera italiana, debido sin duda alguna a su mala administración, se declaró en quiebra en 1768, haciéndose cargo de la administración D: Miguel Alevio, el que consiguió prolongar la vida de dicho Coliseo durante tres años más.

Las representaciones de óperas, por excesivo gasto que llevaban consigo estas Compañía tanto por sus lujosos vestuarios como la calidad de los artistas eran muy elevadas, los precios de las localidades eran muy elevados. Y como entonces el teatro se consideraba como instrumento de cultura del pueblo. El encarecimiento de las localidades para estas funciones constituía una preocupación para el Municipio.


Teatro Francés

En 1768, por real Orden, se autorizó a D. Santiago Jacobo Constantin, de origen francés, para levantar en nuestra Ciudad un teatro para representar óperas y comedias en lengua francesas.

El Teatro Francés de la calle Hércules se construyó en corto espacio de tiempo y de su instalación nos puede dar una idea la opinión que mereció al viajero inglés. Richard Twiss, que visitó Cádiz en 1773, y que consideró este local como la mejor sala fuera de Francia.

Las representaciones de las comedías francesas en nuestra Ciudad constituyo un espectáculo nunca visto, brillantes, ostentosos y de un lujo excesivo.

Para solemnizar la boda del Delfín de Francia, el futuro Luís XVI, con la Archiduquesa María Antonieta, en el año 1770, la colonia francesa de Cádiz organizó una temporada de ópera francesa en este Teatro, ofreciendo un aposento en el mismo Ayuntamiento, para que los Regidores pudieran presencia dichas funciones.

El teatro Francés duro cerca de 30 años previsto en la solicitud de su autorización, pese al gran desembolso que suponía su sostenimiento.

A comienzo del 1796 ya no debió existir dicho Teatro, el Ayuntamiento publicó un Edicto sobre el almacén que sirvió de teatro Francés en la calle Hércules, para subastar diversos objetos allí almacenados, por débito de contribución al Municipio, de dicha instalaciones.

El establecimiento del teatro Francés influyó muy notablemente en diversos factores de la vida de la Ciudad.

Los actores y actrices que vinieron fueron en crecido número, e inmensos sus criados y dependientes, que a proporción unían al descaro propio de su ejercicio, cierto libertinaje. Introdujeron modas, adornos y costes en los trajes.

Se pobló un barrio de unos colonos, que sus vecinos se enriquecieron muchos de ellos y muchas por las tiendas de modistas con que poblaron a nuestras calles.


Teatro del Balón

En el año 1811 y en ocasión de estar cercada la Ciudad por las tropas francesas, D. Manuel García solicito autorización para edificar un nuevo teatro.

A dicho Coliseo se le dio nombre de “San Fernando” siendo emplazado junto al antiguo Campo del juego de balón, de ahí que dicho Teatro, contrariamente al nombre que se le daría vulgarmente desde sus comienzos por el del “Balón”.

El lugar en que fue situado no era en realidad muy apropiado ni céntrico, pero reunía la buena particularidad de encontrarse fuera del tiro de las baterías de artillería de los franceses, detalle que condicionó su emplazamiento para que el vecindario, refugiado en los barrios extremos a causa de los bombardeos, no carecieran de espectáculos teatrales, ya que como es sabido, pese a las dificultades de aquella época, jamás decayó el buen humor de los gaditanos.

Como gran parte de las edificaciones antiguas dedicadas a estos fines, el Teatro en sus comienzos era de madera y debió de ser una construcción más bien modesta, propio para aquellos días.

Debido a haber dignificado loas Cortes de Cádiz la profesión de actor, la que en aquel tiempo no estaba bien considerada por dedicarse preferentemente a ella las clase más bajas de la sociedad, promoviendo ello una corriente de simpatía y agradecimiento hacia ésta de los profesionales del teatro, los que celebraron con tal motivo varios actos, colocaron en la puerta principal del Teatro, con fecha 25 de junio de 1812, antes de la inauguración del Coliseo, una lápida de jaspe con la inscripción, en letra de oro, siguiente: “Al Congreso Nacional, que en su inmortal Constitución ha reintegrado a los españoles en sus derechos de ciudadanos, los cómicos agradecidos, año 1812, quinto de la guerra de España contra la tiranía”.

La inauguración de este Teatro tuvo lugar en agosto de 1812, con la representación de la comedia en tres actos “El Duende”.

Durante sus primeros años de funcionamiento Teatro tuvo una vida extraordinariamente brillante y popular: en las funciones se cantaban himnos patriotas, se leían los partes de guerras y parte de la recaudación obtenida se estimaba al ejército.

En época posterior se le hicieron varias reformas. Las obras puestas en escena en este local fueron muy numerosas y de la mejor calidad artística y literaria.

Diversos autores gaditanos estrenaron en este Coliseo: el autor cómico D. Francisco Sánchez del Arco, el político D. Fermín Salvochea, el sainetero portuense D. Javier de Burgos, el poeta D. Antonio García Gutiérrez. También se dieron en este teatro diversos conciertos de guitarra y violín y espectáculos de canto y baile. La butaca costaba tres reales.


Gran Teatro

En el año 1861 se construyó en la Plaza de San Fernando (hoy Falla), un circo de madera, con objeto de que diese en el mismo unos espectáculos la Compañía ecuestre que dirigía el artista italiano Gaetano Cinisilli.

Cinco años después, necesitando el mencionado circo algunas reparaciones y mejorar sus condiciones para facilitar la comodidad del público.

Por esta época, el Ayuntamiento que presidía D. Juan Valverde y otros destacados personas de la vida de la Ciudad, reconocieron la necesidad de dotar a Cádiz de un teatro de primer orden que estuviera a la altura del rango que en este aspecto ocupaba la Ciudad.

Por lo cual se celebró el oportuno expediente con el informe del Municipio y de la Academia Provincial de Bellas Artes, el que fue enviado a la Superioridad para su aprobación.

La concesión para la construcción del teatro fue concedida al proyecto presentado por D. José Quintero, propietario del circo que se encontraba situado en el mismo lugar en que había que edificarse el teatro.

El Ayuntamiento, para embellecer el lugar en que se había de construir el teatro, ordeno el derivo de las dos hileras de puestos de mampostería que allí había, urbanizando aquellos terrenos, en los que plantó un hermoso arbolado.

En el mes de Mayo de 1870 dieron comienzo las obras, aumentándose a cuatro años más la concesión que venía disfrutando, con la condición de recoger las aguas pluviales del edificio y conducirlas a un aljibe existente en dicha plaza.

Tanto la fachada como el resto del edificio, eran de madera. Ocupaba una superficie de 1757m2 y si bien su aspecto exterior era más bien modesto, su interior era suntuoso en extremo, tanto por su belleza, lujo y suntuosidad, así como por la multitud de comodidades que ofrecía, como por el buen gusto que se observaba en los menores detalles.

Dicho Coliseo, al que se le dio la denominación de “Gran Teatro”, se encontraba situado en el centro de la plaza de San Fernando, dando su fachada principal a la de Fragela.

En la fachada principal tenía tres puertas de entrada y sobre ellas igual número de balcones. Estas puertas daba acceso a un bonito vestíbulo decorado con gran jijo, estando los pavimentos principales constituidos por pequeños mosaicos muy artísticos.

El Coliseo se en encontraba alumbrado por luz de gas, proyectada por preciosos candelabros dorados a fuego, con grandes bombas de cristal tallado.

La función inaugural tuvo lugar el 28 de junio 1871 poniéndose en escena la ópera “Fausto”, por una importante Compañía de opera italiana.

Para la inauguración de este Coliseo y tras los anuncios correspondientes, se abrió un abono por 40 representaciones a precios relativamente módicos, con el fin de que pudiera disfrutar de estos espectáculos personas de todas las clases sociales.

Desde su primera época, este Coliseo estuvo dedicado a la representación de funciones de ópera y por su escenario desfilaron los mejores Compañía de Opera de distintas nacionalidades.

A partir del año 1874, debido quizás a los tristes sucesos de los Cantorales que la ciudad había vivido el año anterior, y deseando tal vez espectáculos más alegres, las tradicionales temporadas de ópera de este coliseo se sustituyeron por la actuación de compañía de selectas variedades, actuando igualmente otras de artistas bufos.

Las fiestas de Carnaval se celebraban con gran suntuosidad y brillantez en el Coliseo, además de las acostumbradas funciones de ópera, se celebraban bailes de sociedad y de disfraces y actuaban coros de carnaval, que interpretaban escogidas letras escritas expresamente para estos actos.

En la madrugada del 6 de agosto de 1881, y en ocasión de encontrarse el Teatro vacío, empezó a arder por los cuatros costados.

Los vecinos de los lugares colindantes acudieron presurosos a apagar el fuego, alertados por el resplandor de las llamas, a la vez que las campanas de las torres de las iglesias y del Ayuntamiento comunicaban a la población la triste noticia del incendio para que acudieran a extinguir el mismo.

Pese a los denodados esfuerzos de la Marina y del Ejército para combatir el fuego, el edificio del Gran Teatro quedó reducido a escombro.


Teatro Cómico

La contrición de este teatro se debió a D. Rodollo de Olea y Viaña. Para el emplazamiento de este Coliseo se eligió la confluencia de las calles Javier de Burgos y San Minguel, cuyos terrenos ocuparon ante unos almacenes de maderas.

Este Teatro, semejante al Teatro Lara, de Madrid, lo constituía un salón más bien pequeño, cuyo aforo era de quinientas personas. Constaba de un peso bajo, en el que se encontraba situado el patio de butacas, y otro alto, con una cómoda galería resguardada por una barandilla de hierro, pintada de blanco, en el que estaba las localidades inferior.

Pese a ser más bien pequeño el Teatro, fue el predilecto de los gaditanos, teniendo fama su público de exigente, por culto e inteligente, ya que exigía que las obras se representaran con arreglo a su exacta versión original, sin que los interpretes le quitaran o añadieran nada por su cuenta. Por lo general este Coliseo cultivo preferentemente el llamado género chico, en funciones por horas.

Su fachada principal daba vista a la calle San Miguel, en donde tenía situada su puerta principal, disponiendo en total de seis puertas, que daban a tres calles, para la entrada y salida de los espectadores de las distintas localidades. Ante su puerta principal había un letrero formado por letras alumbradas por gas, con la denominación de “Teatro Cómico”.

La inauguración de este teatro tuvo lugar el día 20 de Noviembre de 1886, actuando una Compañía de Zarzuela, dirigiendo la orquesta el compositor gaditano D. Enrique Guardón Vargas, a partí de esta fecha se daban diariamente funciones en este local por Compañía de Zarzuela y baile.

En Agosto de 1899 y con motivo de haber dado su primer concierto en el “Salón Quirell”, que acabada de ser reformado, el compositor gaditano D. Manuel María de Falla Matheu, surgió la idea de que el notable músico diera un concierto público en su Ciudad natal. Con el citado fin se formó una Comisión Organizadora que se encargó de realizar las gestiones necesarias para ello. El concierto se celebró el 10 de Septiembre de 1899, en este Teatro Cómico, cuando Falla contaba 23 años.

A comienzo del siglo XX, comenzaron a actuar en este Coliseo cuadros de aficionados, para la formación de los cuales se escogían los aficionados que formaban parte de los distintos cuadros artísticos que existían en nuestra Ciudad, la actuación de cuyos conjuntos fue muy bien acogida por el público.

En 1924 comenzaron a darse sesiones de cine mudo en el Teatro y como detalle curioso sobre el mismo, como novedad se instalo una gran pianola orquestal, que durante la proyección de las películas interpretaba tanto piezas bailables como sinfónicas. Las películas que se proyectaban eran del género de misterio y terror, divididas en gran número de episodios. Cada día se proyectaba un episodio que dejaba en suspense el ánimo del espectador, que acudía en días sucesivos en espera de nuevos misterios y el consiguiente desenlace de los mismos.

Las últimas representaciones teatrales por profesionales que se dieron en este Coliseo fueron a finales del año 1932.

Un año después fue adquirido este Teatro por la Empresa Inmobiliaria Gaditana, cambiándose su denominación por “Popular Cinema” y dedicándose exclusivamente a proyecciones cinematográficas, especialmente de Películas del Oeste americano. Hacia el 1968 se le hicieron algunas reformas y pasó a denominarse “Cine San Miguel”.

En la actualidad en construcción el futuro Teatro Estable de Títeres de la Tía Norica, que se levantará en el solar del antiguo Cómico (calle San Miguel).


Teatro Eslava

Este Teatro, construido de nueva plata para este fin, se encontraba situado en la calle Obispo Calvo y Valero Nº4

Su inauguración tuvo lugar en 1886, con una actuación de una Compañía de Zarzuela.

El ancho vestíbulo de acceso al salón de butacas tenía veintincico metros de largo por diez metros de ancho.

El escenario, que tenía una puerta que daba a la calle Santa Lucia, era amplio y la maquinaria del mismo estaba montada en la misma forma que la que existió en el Gran Teatro. Los camerinos para los artistas se encontraban situados al fondo del escenario.

Disponía de sus palcos tornavoz, dos escaleras situadas en el salón daban entrada a los doces palcos construidos en su ancha galería, donde también se hallaban las localidades de anfiteatro, tras éste se encontraba la galería general, cómoda y con capacidad para trescientas personas.

El aspecto del salón era bonito y elegante, todo el local estaba perfectamente ventilado, el techo ofrecía la curiosa particularidad de encontrarse en disposición de poderse quitar las tejas planas que lo cubrían durante el Invierno, permitiendo colocar en su lugar durante el Verano un toldo para mayor ventilación y comodidad de los espectadores.

El pavimento del salón de butacas era de madera y las paredes del mismo se encontraban artísticamente pintadas.

Al cerrarse el teatro Eslava, en su local se establecieron unos almacenes de maderas.


Teatro Andalucía

En la Plaza de Guerra Jiménez, junto a Correo, en cuyos terrenos estuvo anteriormente situado el Convento de los Descalzos, la empresa Inmobiliaria Gaditana adquirió al Ayuntamiento una parcela de terreno para la edificación de este Teatro.

Según proyecto del arquitecto municipal D. Antonio Sánchez Esteve, se llevó a cabo dicha construcción cuya inauguración tuvo lugar el Sábado de Gloria, 16 de Abril de 1949, en función única, la que fue patrocinada por el Gobernador Civil y el Alcalde de Cádiz a beneficio de los pobres de la ciudad, con la presentación de la Compañía lírica de D. Luís Calvo, bajo la dirección del maestro Sr. Moreno Torroba, el siguiente programa: Primero, la zarzuela en dos actos, “La Alsaciana”, y segundo, la zarzuela en dos actos, “La Dogaresa”.

En este Teatro, desde su primera época, se han venido alternando las funciones de cine con la actuación de espectáculos teatrales de los más diversos géneros: comedias, zarzuelas, revistas, flamenco, folklore, variedades, etc.

Al establecerse por el Ministerio de Información y Turismo, en el año 1968, las “Compañías Nacionales de Teatro”, las representaciones teatrales en este local recobraron un mayor impulso, “por cuya colaboración y aportaciones en el desarrollo de campañas, ciclos y realizaciones teatrales”, le fue concedido por el citado Ministerio a la empresa de este Coliseo, el Premio Nacional de Teatro 1971-72.

Tras una complicada excavación arqueológica en el solar del antiguo Teatro Andalucía en 1995, se haya las huellas constructiva dejada por una industria pesquera y conservera romana que resultaron ser una factoría de salazones.

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